
Por Lic. Mtr. Carina Emilce Faur
Argentina – Especial para Revista Diafanís
e-mail: carinafaur@gmail.com
El bosque de hayas: entre el pasado y el presente
«Buchenwald, 5 de enero de 2026, el bosque de hayas se erige majestuoso y nevado en Ettersberg, en la región de Turingia. El bus de la línea 6 desde la ciudad de Weimar, serpentea por el camino cubierto de hielo resbaladizo. En parte del trayecto, el silencio es interrumpido por el ruido que hacen las ruedas del bus sobre el serrucho del antiguo “camino de la sangre”, un trozo de la ruta que se dejó sin arreglar como testigo de un pasado trágico, cuando entre 1937 y 1945 funcionó uno de los campos más grandes del régimen nazi en Alemania: el campo de Buchenwald (Buch – haya – wald – bosque) que a lo largo de su existencia cumplió varias funciones: concentración, entrenamiento de las tropas de las SS y trabajo forzado. Si bien no funcionó formalmente como campo de exterminio, fue tristemente conocida la ejecución de prisioneros de guerra soviéticos mediante el método de tiro en la nuca, así como el funcionamiento de los hornos crematorios desde mediados de 1940, luego de la primera gran muerte masiva de personas judías y polacas del campo especial…»

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