Año 9, Número 27 – 8 de Julio de 2026

ISSN 2591 4227

Algunos alemanes viven en sitios históricos protegidos por la UNESCO

Heike y Peter Borggreve están encantados de residir en pleno corazón de un sitio alemán declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, a pesar de que por la puerta de su casa pasean cada año decenas de miles de turistas.

Hace unos años, la pareja se trasladó desde Berlín a un piso ubicado en la Fasanerie (la casa del faisán) del parque de Sanssouci, rodeados de palmeras, en las afueras de la ciudad de Postdam, muy cerca de la capital alemana.

«Esto te aporta una desaceleración absoluta», afirmó Peter, de 71 años. «Aquí el ambiente es plenamente italiano; no querría marcharme jamás», aseguró. Su esposa añadió con convicción: «Uno se siente un verdadero privilegiado».

De vez en cuando, algunos visitantes se acercan a pedir indicaciones o a fotografiar el edificio mientras ellos disfrutan de la terraza.

Pero, ¿cómo afecta este enclave tan singular a su día a día? Su rutina está marcada sobre todo por «los paseos, los vecinos y la jardinería», explicaron. Junto con el resto de la comunidad de vecinos, riegan las flores, rastrillan las hojas secas o comparten una copa de vino. En total, la finca alberga cinco viviendas de alquiler.

 

¿Una persiana? Hay que consultar al restaurador de monumentos

Vivir en un edificio histórico exige, sin embargo, cumplir ciertas reglas. Cualquier reforma de envergadura debe consensuarse previamente con las autoridades de conservación del patrimonio.

«Si queremos acometer cualquier obra, lógicamente tenemos que pedir permiso», aclaró Heike Borggreve.

Cuando la pareja decidió instalar una persiana en el balcón, tanto el color como el tejido tuvieron que ser aprobados por el responsable de patrimonio histórico. Incluso para colocar una alfombra en la escalera que hiciera más seguro el descenso fue necesaria la conformidad de los conservadores.

En algunas estancias aún se conservan restos al descubierto de empapelados antiguos. Peter Borggreve relató que un pintor quiso cubrirlos en una ocasión, pero prefirieron preservar las huellas históricas. Hoy en día, el matrimonio encaja estas exigencias con naturalidad: «A nosotros nos gusta tal como está», señaló.

 

La vida en un parque histórico requiere además cierta iniciativa propia

A través de los muros antiguos, el frío invernal puede resultar incómodo por momentos. Cuando se requiere, la pareja debe ponerse manos a la obra y encender las estufas de leña o carbón, cuyo uso también fue autorizado por la fundación que administra el edificio. Estas estufas, con sus elaborados ornamentos, constituyen un verdadero atractivo visual.

 

Años de espera entre la solicitud y la entrega de llaves

Pero, ¿cómo se accede a estas codiciadas viviendas? Heike Borggreve, de 62 años, trabaja en la Fundación de los Palacios y Jardines Prusianos de Berlín-Brandeburgo (SPSG), entidad que actúa a su vez como arrendadora. Presentó su solicitud para optar a un piso muchos años antes de mudarse, hasta que finalmente recibió la confirmación de su empleador.

«En principio, cualquier empleado puede solicitar una vivienda. La adjudicación se efectúa según criterios sociales, en estrecha coordinación y tras la aprobación del comité de empresa», explicó un portavoz de la SPSG, quien añadió que con los inquilinos se formalizan contratos de arrendamiento convencionales.

Ahora bien, ¿deben abandonar la vivienda los inquilinos cuando finaliza su relación laboral con la institución? En términos generales sí, precisó el portavoz, ya que existe un derecho de rescisión especial vinculado al contrato de trabajo.

Los jubilados disponen no obstante, según aclaró, «por regla general, y en función de su antigüedad en la entidad, de un derecho de residencia acordado internamente que se extiende más allá de su etapa activa».

 

Más de 100 viviendas en parques y palacios

En la actualidad, la fundación gestiona 103 viviendas alquiladas distribuidas entre sus parques y palacios, según detalló el portavoz.

A estas se suman 76 inmuebles desocupados en este momento. Esta vacancia responde a estancias que se encuentran en proceso de rehabilitación o pendientes de reforma. Asimismo, el patrimonio de la fundación incluye inmuebles que, por normativa urbanística y constructiva, ya no están autorizados para uso residencial.

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