Año 9, Número 27 – 8 de Julio de 2026

ISSN 2591 4227

Director alemán Akin vuelve con «Geister»: una historia de amor y duelo

Por Christiane Bosch (dpa)

El cineasta alemán Fatih Akin explora en su nueva película, «Geister» (Fantasmas), el amor y el duelo a través de la historia de Farah, una joven siria que muere en un accidente, y Faris, su novio turco, que sigue encontrándose con ella en sueños durante los 40 días posteriores a su muerte.

La historia comienza en la torre de televisión de Hamburgo, durante una fiesta de graduación. Farah y Faris se conocen y se enamoran a primera vista, pero la felicidad dura poco: ella muere esa misma noche en un accidente de tráfico. Faris conducía el coche que acabó hundido en el puerto.

Según la tradición de la familia de Farah, su espíritu permanece cerca de sus seres queridos durante 40 días. En ese tiempo, la joven se aparece a Faris en sueños, donde ambos imaginan cómo habría continuado su relación.

 

Entre dos mundos

Con «Geister», Akin vuelve a explorar las relaciones humanas desde una perspectiva poética, a través de una historia que transita entre la vida y la muerte, así como entre dos culturas. Como en otras películas del director, los personajes se encuentran entre mundos distintos: la familia y la pareja, la tradición y la modernidad.

A medida que avanzan los 40 días, los límites entre los sueños y la realidad se difuminan para Faris. El joven se aferra a la memoria de Farah, se convierte en donante de células madre, como lo había sido ella, y llena su habitación con dibujos de su rostro. Su familia observa con preocupación cómo se sumerge cada vez más en el duelo, hasta que acaba ingresado en un centro psiquiátrico, donde tampoco consigue desprenderse de ella.

Al mismo tiempo, Faris intenta reconstruir lo sucedido la noche del accidente y averiguar si tuvo alguna responsabilidad en la muerte de su novia. Poco a poco, las piezas encajan, hasta que Farah le revela la verdadera causa de su fallecimiento.

Cerca del final de los 40 días, ambos creen que podrán reunirse definitivamente en la muerte y planean un desenlace dramático para Faris. Sin embargo, la intervención de la madre del joven cambia el rumbo de los acontecimientos y lleva a los protagonistas a reconsiderar su visión de la vida y la muerte. También comprenden que hay otras personas que los aman y que no están preparadas para dejarlos ir.

La película aborda así el amor, el crecimiento personal, la pérdida y el valor de la familia. «Hay flores que uno ama tanto que no las arranca, sino que las deja crecer», le dice Farah a Faris en una de las escenas.

 

Hamburgo, protagonista visual

«Geister» es una película delicada y conmovedora, que retrata el duelo con intensidad, pero sin caer en el sentimentalismo excesivo. La ceremonia funeraria destaca por su sensibilidad y por la capacidad de Akin para transmitir emociones sin resultar invasivo.

El director también rinde homenaje a su ciudad natal con imágenes de gran belleza: calles desiertas del centro, la línea ferroviaria del puerto al otro lado del Elba, los barcos de vapor del lago Alster y la sala de conciertos de la Elbphilharmonie. Las vistas nocturnas de Hamburgo desde las alturas completan este retrato visual.

Para el rodaje, el equipo reconstruyó la torre de televisión de Hamburgo. Akin explicó durante el festival de cine de la ciudad que la construcción de la réplica y las escenas rodadas bajo el agua convirtieron la película en uno de los proyectos más difíciles de su carrera. «Geister» llegará a los cines en Alemania el 5 de noviembre.

 

Dos protagonistas que emocionan

Los dos protagonistas destacan por la credibilidad con la que transmiten las emociones de una relación marcada por la pérdida. Incluso en los planos largos de sus rostros, ambos mantienen una expresividad que refuerza la intensidad de la historia.

Akin reconoció entre risas que le gusta trabajar con intérpretes jóvenes porque lo mantienen joven, algo que considera incluso mejor que el bótox y otros tratamientos estéticos.

La película deja también el recuerdo de su melancólica canción principal, «Ya Mami», interpretada en árabe por Aya Samra. La historia también ha sido adaptada a una novela gráfica, ilustrada por Bea Davies.

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