Bonn, 22 sep (dpa) – Un padre de familia encontró por casualidad el que está considerado como el mayor tesoro de monedas de la época del emperador romano Adriano en Alemania, en un campo de cultivo en Wesseling, al sur de la ciudad de Colonia, en el oeste del país.
Oliver Riedl recorría el lugar equipado con un detector de metales cuando de repente empezó a toparse con una moneda de plata tras otra. Incluso cuando ya había recuperado 15 monedas, las señales de su detector no cesaban. «Para mí estaba claro que allí había algo más grande enterrado en el suelo», señaló.
Sin embargo, no se puso a cavar por su cuenta, sino que dio aviso a la Oficina de Arqueología y Protección de Monumentos Arqueológicos de la región de Renania (LVR). A raíz de esto, los arqueólogos se pusieron manos a la obra y desenterraron nada menos que 934 denarios romanos de plata, que juntos pesan más de tres kilogramos.
Según los datos de la LVR, se trata del mayor tesoro de monedas de la época del emperador Adriano que se haya hallado jamás en Alemania y el quinto a nivel mundial. La oficina lo describe como «sensacional».
Los expertos calculan que fue enterrado deliberadamente en el segundo cuarto del siglo II después de Cristo. El tesoro de monedas se exhibe ahora por primera vez en el Museo Estatal de la LVR en Bonn.
El emperador Adriano gobernó desde el año 117 hasta el 138 d. C. y hoy en día es conocido sobre todo por el muro de Adriano en el norte de Inglaterra, que mandó construir. Sin embargo, la mayor parte de las monedas descubiertas fue acuñada antes, incluso en el siglo I d. C. La moneda más antigua data nada menos que del año 148 a. C., cuando Roma aún era una república sin emperador. Por lo tanto, tenía más de 270 años cuando fue enterrada. A pesar de ello, seguía siendo un medio de pago válido.
Como no había bancos, se enterraba el dinero
¿Por qué un romano escondió tanto dinero en aquel entonces? «Solo podemos especular sobre los motivos», afirmó el director de la oficina LVR, Erich Classen. «Pero es muy probable que alguien quisiera guardar este dinero de forma segura. Al fin y al cabo, por aquel entonces aún no había bancos», indicó.
El arqueólogo tampoco puede responder a la pregunta de por qué el tesoro nunca fue desenterrado, por lo que especuló que, quizás, el dueño murió sin habérselo contado a nadie y se llevó su secreto a la tumba.
Rahel Otte, asesora científica de la LVR, explica qué valor tenían entonces los 934 denarios: un legionario romano ganaba por aquel entonces 300 denarios al año. De esa cantidad, aproximadamente la mitad se retenía para comida y equipo, lo que dejaba 150 denarios libres.
«Por lo tanto, un legionario habría tenido que ahorrar todo su dinero disponible durante unos seis años para acumular el tesoro hallado en Wesseling», apuntó. En cuanto al valor actual, Otte señaló que el valor del material es de algo más de 6.000 euros (6.800 dólares), pero que el científico es inmenso debido a los nuevos conocimientos que aporta.
Posiblemente el dueño de las monedas vivía en una finca rural romana de la zona. En aquella época, el territorio formaba parte del área de influencia de la ciudad Colonia Claudia Ara Agrippinensium, la actual Colonia. Esta ciudad tenía unos 20.000 habitantes y contaba con complejos de templos, villas con suelos de mosaico, termas e incluso una flota de guerra en el Rin. En los alrededores había numerosas fincas rurales.
El descubridor hizo todo bien
El arqueólogo Classen se deshizo en elogios con el descubridor, Oliver Riedl. «Gracias a su prudencia pudimos recuperar el tesoro de forma profesional y completa», explicó.
Para poder examinar mejor el hallazgo, fue extraído en un bloque de tierra y trasladado al taller de restauración del Museo LVR de Bonn. Esto permitió obtener valiosos datos antes de liberar las monedas, según contó Classen. De este modo se hallaron fragmentos de una vasija de cerámica y restos de paja. «Probablemente las monedas fueron enterradas originalmente en un recipiente acolchado con paja», aventuró Otte.
Riedl también contaba con el permiso necesario para realizar búsquedas con detectores de metales, para el cual es obligatorio realizar un curso de formación. Además, los propietarios de los terrenos deben autorizarlas. El tesoro de monedas de Wesseling pasa a ser ahora propiedad de Renania del Norte-Westfalia. No obstante, Riedl recibirá una recompensa por parte del estado federado.