Por Anja Sokolow (dpa)
Berlín, 16 sep (dpa) – Casi ningún visitante de Berlín abandona la ciudad sin haber posado delante de su famosa Puerta de Brandeburgo, un símbolo que muchas personas asocian con Alemania. Sin embargo, su imagen era completamente distinta tras la Segunda Guerra Mundial.
«En el frontón de la puerta principal había un gran agujero. Las columnas de soporte también estaban gravemente dañadas. Y de las casetas de vigilancia laterales solo quedaban columnas que emergían del suelo, como si se tratara de una atracción turística griega», señala la historiadora Zitha Elevi, quien investigó la historia del «emblema berlinés», escribió un libro al respecto y ofrece visitas guiadas en colaboración con la Sociedad Langhans.
De la cuadriga que corona la puerta apenas quedaban restos. La República Democrática Alemana (RDA) ordenó retirarlos y los hizo fundir -a excepción de una cabeza de caballo-, poco antes del «Encuentro Alemán de la Juventud» de 1950. «En Berlín Occidental se sintió como una afrenta deliberada», afirma Elevi. Hoy en día, la cabeza del caballo se puede contemplar en el Museo de Brandeburgo (Märkisches Museum).
La cuadriga desaparecida
Cuando la cuadriga recién fabricada iba a ser devuelta a lo alto de la puerta en el verano europeo de 1958, volvió a desaparecer: en realidad, estaba situada en la Plaza de París, entre la puerta y la avenida Unter den Linden. Sin embargo, en la noche del 3 de agosto volvió a desaparecer. «Al principio, en Occidente no se sabía dónde había ido a parar la cuadriga. Los periódicos incluso tenían la sospecha de que había sido robada», señala Elevi.
En realidad, las autoridades de la RDA ordenaron trasladar la figura a las caballerizas reales (el edificio conocido como Neuer Marstall), donde los berlineses orientales pudieron visitarla. «Probablemente llegó entonces una orden desde Moscú para retirar el águila y la Cruz de Hierro como símbolos prusianos antes de que la cuadriga fuera montada en la Puerta de Brandeburgo», explica la historiadora.
Iniciativa de Berlín Occidental, proyecto de prestigio de la RDA
Hace 70 años, el 21 de septiembre de 1956, la RDA decidió restaurar el monumento dañado por la guerra. No obstante, los planes eran mucho más antiguos. «La iniciativa partió originalmente de Berlín Occidental», afirma Elevi. Ya en 1950, ambas partes se habían puesto de acuerdo en principio sobre la necesidad de una reconstrucción; sin embargo, la escasez de fondos y las tensiones de la Guerra Fría impidieron inicialmente su ejecución.
No fue hasta seis años después cuando la RDA retomó los planes. «La idea era que la RDA recibiera reconocimiento por la obra», sostiene Elevi. El hecho de que la puerta todavía siguiera en pie es atribuido a la sólida construcción de su arquitecto, Carl Gotthard Langhans. «Langhans hizo que la puerta fuera verdaderamente a prueba de bombas», comenta. Según afirma, empleó métodos constructivos extraordinariamente modernos para la época.
Un rompecabezas de 1.000 moldes
Si bien empresas de la RDA se encargaron de la reconstrucción de la puerta, Alemania Oriental necesitó ayuda de Occidente para la cuadriga, ya que en Berlín Occidental se conservaban los moldes protectores que los conservadores de monumentos habían mandado elaborar en 1942. «Sin estos moldes habría sido imposible reconstruir la cuadriga», asegura Elevi.
Alrededor de 1.000 moldes de yeso sin etiquetar tuvieron que ser ensamblados. «El gran rompecabezas comenzó en 1957», recuerda la historiadora. De la reconstrucción se encargaron el taller de moldes de yeso de los Museos Estatales y de la fundición berlinesa Noack.
La reconstrucción se convirtió en un proyecto conjunto entre las dos Alemanias, aunque durante el proceso apenas existió una cooperación oficial entre el este y el oeste. «Mucho se gestionó a través de contactos personales y negociadores», explica Elevi.
Para ella, la historia de la Puerta de Brandeburgo demuestra hasta qué punto la arquitectura y la política pueden estar estrechamente vinculadas. «Nunca fue un mero edificio», afirma. Una y otra vez, los diferentes sistemas de gobierno han intentado utilizar la puerta para sus propios fines. «La RDA idealizó el monumento convirtiéndolo en la ‘Puerta de la Paz’ y en un símbolo de la lucha justa contra la agresión occidental», indica.
La puerta fue inaugurada en 1791 por Federico Guillermo II para celebrar un éxito en política exterior: sus tropas habían sofocado una revuelta en los Países Bajos apoyada por Francia y, a su entender, habían restablecido la paz.
De puerta de la paz a decorado para espectáculos
A lo largo de los siglos, la Puerta de Brandeburgo y la Plaza de París han sido escenario en repetidas ocasiones de acontecimientos históricos. Allí se libraron combates durante la Revolución de Marzo de 1848. Los nazis marcharon delante de ella con antorchas. El día de la caída del Muro en 1989, la Puerta de Brandeburgo volvió a convertirse en escenario de la historia.
Hoy en día, el monumento —que estuvo inaccesible durante muchos años— es el epicentro de numerosos eventos a gran escala. «La mayoría de las veces ni se la ve, solo se ven enormes escenarios y pantallas», lamenta la historiadora.