Erfurt (Alemania), 2 sep (dpa) – La actriz Sandra Hüller se considera, ante todo, como una mujer de Turingia y una europea, no como alemana.
«Personalmente, no me identifico como alemana. Diría que me veo como una europea de Turingia o una turingia europea. Pero creo que haber nacido en este país conlleva una responsabilidad que no se puede ignorar sin más», declaró en una entrevista concedida al periódico «Süddeutsche Zeitung».
Hüller consideró que esta responsabilidad con la historia alemana tiene también un límite. «No puedo estar justificando a Turingia y sus decisiones electorales cada dos por tres», declaró en referencia al estado federado que perteneciera a la antigua Alemania Oriental, conocido por ser uno de los feudos actuales de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).
Al ser preguntada sobre si considera que una sombra se cierne sobre dicha región, declaró: «Voy a menudo porque parte de mi familia vive allí». «Me niego a aceptar que haya una sombra proyectada sobre la región. Creo que Turingia es capaz de mucho más que eso», sostuvo.
La intérprete de proyección internacional («Vaterland», «Project Hail Mary») explicó que, al interactuar con personas de otros países, se ve confrontada constantemente con su identidad alemana. «Muchas conversaciones giran entorno a la política alemana, tanto del pasado como del presente», declaró.
Falta la sensación de volver a casa
En la entrevista, Hüller también habló sobre sus recuerdos de la antigua República Democrática Alemana (RDA). La actriz, nacida en 1978 en Suhl, Turingia, y criada cerca de Rudolstadt, respondió a la pregunta de si tenía la sensación de poder volver a casa: «No es posible, el país ya no existe».
En alusión a una escena con un coro de niños en la película «Vaterland» («Fatherland», dirigida por Pawel Pawlikowski), la actriz nominada al Oscar también recuerda haber cantado el himno nacional de la RDA, «Auferstanden aus Ruinen» (Levantados de las ruinas).
«Todos hemos participado en esos rituales políticos. Cuando la RDA dejó de existir, yo tenía una edad en la que no podía reflexionar sobre eso», reflexionó al añadir que en ese entonces no pudo distanciarse de esos rituales porque, de niña, no se es capaz de hacerlo.
Hüller explicó sentirse conmovida por el hecho de que el director Pawlikowski lograra «capturar esa euforia, ese entusiasmo por el comienzo». «Creo que eso se acerca bastante al sentimiento de un niño», expresó.