Por Anja Mia Neumann (dpa)
Brandeburgo (Alemania), 18 sep (dpa) – Un antiguo tapiz con un unicornio de más de cinco metros de longitud que cuelga en una vitrina de la iglesia de San Gotardo, en la ciudad alemana de Brandeburgo, representa un enigma para los investigadores del arte.
Por ahora, no logran desentrañar su origen, cómo se creó y para qué fue fabricado.
«Todos los expertos que nos han visitado han dicho: ‘No hay nada comparable, porque esto no encaja en el esquema que conocemos'», afirma Philipp Mosch, pastor de la iglesia de San Gotardo. «Los colores se conservaron y son casi los originales, y eso es lo que más fascina a los visitantes: sus colores intensos», añade.
En el centro del tapiz se puede ver a una mujer con cofia roja y túnica vaporosa junto a una fuente. Una de sus manos agarra el cuerno del unicornio y la otra sostiene una de sus patas, como si le diera la mano. Al mismo tiempo, parece mirarlo directamente a los ojos. ¿Qué podría significar esta imagen? Las especulaciones son variadas.
¿Se trata acaso de una mujer dividida?
«Lo que vemos es una boda simbólica», sospecha Michael Philipp, conservador jefe del Museo Barberini en Potsdam. La dama podría ser una doncella en medio de una partida de caza cortesana y estaría experimentando una disyuntiva: «¿Debo elegir el camino terrenal de la prosperidad y la sociedad cortesana, o debo elegir el camino espiritual e ingresar en un convento?».
Para entender esto, hay que saber que, en el pasado, el unicornio era un símbolo de Cristo y, por ende, de la castidad y la pureza. El pastor Mosch explica que, dado que el unicornio incluso se menciona en la Biblia, antiguamente la gente daba por sentada la existencia de esta criatura mitológica.
El origen de este malentendido fue probablemente un error de traducción en la Biblia. Según Mosch, un toro salvaje se convirtió en unicornio en la traducción. «Hasta la Edad Moderna se tenía la absoluta certeza de que los unicornios existían. Nadie lo dudaba», señala. En la Edad Media, el unicornio era un símbolo habitual en el arte religioso y en los retablos.
El historiador Philipp sospecha que la casta dama del tapiz se decide por el camino religioso. «Le da la mano al unicornio como representación de Cristo, se casa con él e ingresa en el convento», dice. Quizás el tapiz fuera una dote.
No obstante, también podría tratarse de una boda terrenal, opina por el contrario la historiadora del arte Claudia Rückert. «Están la domesticación del unicornio y la virginidad: también podría representar una alianza matrimonial», afirma. Cree que en ese caso, la dama no habría ingresado en el convento, sino que probablemente se habría quedado en la corte. «Yo lo dataría entre 1460 y 1480, encaja perfectamente con el estilo», señala la experta Rückert.
El pastor Mosch cree que el tapiz se fabricó para un palacio, más específicamente para un banco, con el fin de mantener la espalda caliente al sentarse. «5,50 metros de largo y solo 1 metro de alto; esas son las medidas típicas de lo que se conoce como una tela de banco o de respaldo», coincide también el historiador Philipp. Años más tarde, probablemente se usó como frontal de altar en la iglesia.