Año 9, Número 27 – 8 de Julio de 2026

ISSN 2591 4227

«City of Blood»: una serie de vampiros en una distópica Berlín

Por Mia Bucher (dpa)

En la Berlín de «City of Blood» reina un calor insoportable, el río Spree es apenas un hilo de agua y el parque Tiergarten es un desierto, mientras que en las calles hay montañas de basura y gente viviendo en tiendas de campaña.

Pero la pobreza y las consecuencias del cambio climático no son los únicos problemas: en la ciudad viven vampiros, que necesitan sangre humana para sobrevivir y tienen otros planes para asegurar su existencia.

En este escenario distópico de un futuro no muy lejano comienza la trama de la nueva serie de suspenso «City of Blood» en Hulu, disponible en Disney+. Los ocho episodios se estrenarán el 16 de septiembre y están basados en la serie de novelas gráficas «Berlinoir», de Reinhard Kleist y Tobias O. Meissner.

 

Los superricos viven bajo una cúpula con aire acondicionado

La serie muestra una ciudad dividida. Mientras que la mayoría de los berlineses lucha a diario por sobrevivir, los superricos viven bajo una cúpula climatizada cuyo centro forma la Iglesia de la Memoria, rodeada de apartamentos de lujo. El «Klimadome» es un espacio con temperaturas agradables, praderas verdes, arbustos y árboles, pero también esconde un secreto.

En el núcleo de la trama están las hermanas Bea, interpretada por Lea Drinda, y Phoebe, que protagoniza Soma Pysall.

Un golpe del destino las separa cuando eran niñas, por lo que crecen en entornos completamente diferentes: Bea vive protegida con su madre adoptiva, la ministra de Obras Públicas. Phoebe comparte una casa ocupada y está envuelta en las maquinaciones criminales del tráfico ilegal de sangre.

Cuando las hermanas se reencuentran después de años sin contacto, se topan con un secreto morboso y se ven envueltas en las luchas de poder entre humanos y vampiros. ¿Quiénes son, en realidad, la mayor amenaza: los vampiros o los humanos?

 

Muchos lugares conocidos de Berlín

Para quienes conocen la capital de Alemania, esta distopía tiene un encanto especial. Se reconocen muchos lugares, como la Torre de Televisión, la Iglesia de la Memoria, el metro amarillo y los edificios del Ayuntamiento y del Reichstag, la sede del Parlamento.

Al mismo tiempo, todo se ve diferente: la ciudad está cubierta por una gruesa capa de polvo, ya no hay plantas y en las calles reina el caos.

La serie aborda varios temas importantes al mismo tiempo, entre ellos el cambio climático, el populismo, la injusticia social y la amenaza de los vampiros, pero no siempre logra combinarlos de manera convincente. Algunos de los giros del guion parecen un poco extraños.

En cambio, el elenco es excelente. Jördis Triebel («Dark») interpreta a la madre adoptiva de Bea, la ministra de Obras Públicas Laura Hoffmann. Dagmar Manzel aparece como la alcaldesa, mientras que David Schütter se mete en el papel de un populista obsesionado con el poder.

La familia de vampiros está representada por Franz Hartwig, Jenny Schily y Lars Eidinger, famoso por su papel en «Babylon Berlin», como el excéntrico chupasangre Zeno Gennardi. La serie cuenta además con 5.000 extras.

 

Lars Eidinger interpreta a un excéntrico vampiro

A diferencia de su familia —que, como es típico de los vampiros, viste de negro—, Zeno usa ropa de colores y gafas de sol de estilo raver. Le gusta que le inyecten la sangre de sus víctimas directamente en la boca.

«Los vampiros son personajes que siempre me han fascinado. Prácticamente uno crece con ellos», declaró el actor a la agencia dpa. «Creo que probablemente escuché demasiado pronto los primeros casetes de historias de vampiros y me dieron mucho miedo».

Eidinger relata que de niño soñaba con ser inmortal y vivir para siempre. «Hoy sé que el encanto de la vida radica en su finitud. Una cosa condiciona a la otra. Sin muerte no hay vida. Vivir eternamente sería una pesadilla».

Algunos de los vampiros luchan con su inmortalidad también en «City of Blood». No son monstruos sobrenaturales, sino que no se diferencian tanto de los humanos —salvo por lo de beber sangre—. Los espectadores deberían prepararse para verla correr en abundancia.

Soma Pysall, la protagonista de Phoebe, revela que no soporta ver sangre en la vida real. «Cada vez que me sacan sangre, tengo que avisar: ‘lo siento, pero probablemente me desmaye en cualquier momento’. Y de verdad me desmayo al instante».

Sin embargo, la actriz comenta que la sangre de utilería en el set de rodaje no le molesta en absoluto: «Puedo verla y puedo separarla de la realidad. Pero con la sangre real, me desmayo».

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Cookies estrictamente necesarias

Las cookies estrictamente necesarias tiene que activarse siempre para que podamos guardar tus preferencias de ajustes de cookies.