Por Sabrina Szameitat (dpa)
Berlín, 17 sep (dpa) – La directora alemana Valeska Grisebach quería enfrentarse a sus propios «puntos ciegos» a la hora de hablar de Europa. Por eso, eligió para su nueva película, «Das geträumte Abenteuer» («La aventura soñada»), la región fronteriza entre Bulgaria, Grecia y Turquía.
Por el film, Grisebach recibió el Premio del Jurado en el Festival de Cannes y ahora la película llega a los cines alemanes este 24 de septiembre.
Ficción con tinte documental
La realizadora cuenta en «Das geträumte Abenteuer» la historia de Veska (Jana Radewa), una arqueóloga que trabaja en un yacimiento en Svilengrad, ciudad búlgara situada junto a la frontera. Cuando intenta ayudar a Said (Süleyman Alilow Letifow), un viejo conocido al que le robaron el auto, comienza a adentrarse cada vez más en un ambiente marcado por el contrabando, la corrupción y el delito.
Tras la repentina desaparición de Said, Veska no solo se enfrenta a estructuras mafiosas, sino también a su propio pasado. Grisebach combina la trama con una observación casi documental de la vida en la región fronteriza búlgara, lo que le otorga cierta autenticidad a la película pese a tratarse de una historia de ficción.
En ese recorrido aparecen también los recuerdos de las transformaciones de la década de 1990 y las relaciones de poder entre los géneros. A lo largo de casi tres horas, la directora despliega estos temas, entre otros recursos, a través de conversaciones aparentemente casuales entre sus personajes.
«Das geträumte Abenteuer» recibió numerosas críticas positivas. Como en sus películas anteriores, la directora trabaja en gran medida con actores no profesionales. Quienes disfruten de un cine exigente y de un ritmo narrativo pausado probablemente encuentren mucho para apreciar en «Das geträumte Abenteuer». Su película anterior, «Western», que en 2017 participó de la prestigiosa sección paralela «Un Certain Regard» de Cannes, también había sido ambientada en Bulgaria.
La frontera como motivo central
Consultada sobre qué le interesaba de esa región fronteriza, Grisebach explicó a dpa: «Después de rodar una película en Bulgaria, enseguida sentí que quería volver y hacer allí otra película. Quizás porque ya con ‘Western’ me di cuenta de cuántos puntos ciegos tengo cuando se habla de Europa».
La directora, que creció en Berlín Occidental, contó que advirtió que sus viajes siempre habían seguido otras direcciones y que, por eso, su imagen o su experiencia de Europa era bastante unilateral.
Para «Das geträumte Abenteuer», Grisebach quiso reflexionar sobre el género de aventuras. «Para eso, la frontera era el escenario adecuado. Por un lado, la frontera concreta, donde realmente suceden muchas cosas; pero, por otro, también la frontera como un espacio magnificado, de aventura, con ese imaginario del contrabando y la huida».