Año 9, Número 27 – 8 de Julio de 2026

ISSN 2591 4227

Miniatur Wunderland: el mayor parque en miniatura del mundo celebra 25 años

Por Christiane Bosch (dpa)

Cuando Gerrit Braun piensa en el 16 de agosto de 2001, no puede evitar sonreír. Aunque pasaron 25 años desde aquel día, recuerda con total claridad lo estresantes que fueron los últimos minutos previos a la gran inauguración en Hamburgo del parque Miniatur Wunderland.

«Apenas dos minutos antes de la apertura oficial, todavía estaba tumbado debajo de la maqueta junto al entonces alcalde de Hamburgo, Ortwin Runde, intentando arreglar algo que no funcionaba», rememora el directivo del parque ferroviario en miniatura.

 

«Hoy en día sabemos qué podemos hacer y qué no»

Al final, el esfuerzo valió la pena y los hermanos gemelos Frederik y Gerrit Braun, junto a su hermano menor Sebastian Drechsler, pudieron inaugurar en 2001, tras casi un año de construcción, un fascinante mundo en miniatura en el histórico distrito de Speicherstadt, a orillas del río Elba.

Aquel proyecto no tardaría en ser reconocido, en 2015, como la maqueta de trenes más grande del mundo.

 

Más popular que la catedral de Colonia o Neuschwanstein

La idea de crear este parque de miniaturas de récord se le había ocurrido a Gerrit apenas un año antes, durante unas vacaciones en Zúrich.

El equipo comenzó con una instalación de unos 300 metros cuadrados. En la actualidad, la superficie roza los 1.700 metros cuadrados y más de 27 millones de visitantes recorrieron sus instalaciones desde 2001.

Esto se traduce habitualmente en largas filas y en pases de entrada agotados con semanas de antelación aunque no se trate de una atracción barata, ya que las entradas oscilan entre los 10 y los 22 euros (11,50 y 25 dólares).

Aun así, los turistas extranjeros ya eligieron en seis ocasiones a Wunderland como la atracción turística más popular de Alemania, por delante de íconos como la catedral de Colonia o el castillo de Neuschwanstein.

Sin embargo, para llegar hasta aquí los hermanos tuvieron que superar numerosos contratiempos. «Utilizamos la cola equivocada y de repente las vías se oxidaron. Tuvimos que pagar la inexperiencia y reconstruir muchas cosas desde cero», reconocen.

 

De Knuffingen a la selva tropical

Knuffingen fue el primer mundo ficticio que cobró vida en el Miniatur Wunderland. «Muchas de las piezas de aquella época siguen funcionando hoy», presume Gerrit Braun con orgullo. «El vehículo número uno, un camión de una famosa marca de chocolates que todo niño conoce, lo declaré ‘monumento protegido'».

El camión de color lila continúa circulando incansable por las calles de Knuffingen. «Ese pequeño modelo ya recorrió más de 24.224 kilómetros reales», confirma.

 

Los trenes, «solo» el decorado de un paisaje realista

Las diferentes áreas temáticas albergan 11.080 vehículos a escala y «únicamente» 1.231 trenes. «Las maquetas de trenes funcionan más bien como un telón de fondo», explica Braun.

Esta es, precisamente, una de las claves del éxito de la atracción: la instalación ofrece mucho más que pequeñas locomotoras recorriendo paisajes rurales alemanes, logrando atraer a un público amplio que normalmente no muestra interés por el modelismo ferroviario tradicional.

En su lugar, el parque Miniatur Wunderland se despliega como un gigantesco libro ilustrado lleno de detalles sobre monumentos internacionales.

Distribuido en varias plantas, el recorrido incluye escenas humorísticas, accidentes dramáticos y multitud de estampas de la vida cotidiana. Muchas de las ideas están construidas a la altura de los ojos de los niños y gran parte de los detalles solo se descubren tras una segunda mirada atenta.

Ya sea Roma, Venecia, el aeropuerto, Mónaco, la Atlántida, el Área 51 o Suecia, la mayoría de los mundos están separados del público únicamente por una barandilla, lo que permite observar todo desde muy cerca.

 

120 maquetistas trabajan a diario en la instalación

Lo que empezó como un pequeño equipo de 40 personas liderado por el reconocido maestro maquetista Gerhard Dauscher se transformó en un grupo de 120 artesanos y creativos. En total, la empresa de los hermanos Braun da empleo a unas 450 personas.

El parque de miniaturas alcanzó la rentabilidad económica apenas dos años después de su apertura. Actualmente, los talleres trabajan en la recreación de la selva tropical, el desierto de Atacama y el Caribe.

Como es habitual, estas áreas contarán con ciclos de día y noche y se están construyendo a la vista del público, de modo que los visitantes pueden observar en directo cómo los técnicos pegan, pintan, ensamblan y cablean cada rincón de este universo en miniatura.

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