Por Jorge Vogelsanger (dpa)
Berlín, 23 jul. (dpa) – En su actual gira de despedida por Europa, Rubén Blades hizo una sola parada en Alemania. Fue en Berlín, donde se presentó con la Roberto Delgado Big Band en el Tempodrom, una mítica sala de conciertos cerca de la Puerta de Brandeburgo que se asemeja a una carpa de circo.
El concierto del 10 de julio fue muy especial para el músico panameño: Hace 40 años que el «poeta de la salsa» no daba un concierto en la ciudad alemana. La vez anterior fue en mayo de 1986, cuando todavía el Muro de Berlín dividía a la que hoy es la capital del país.
Pero estando en la ciudad, Blades descubrió algo que hizo su actuación en Berlín más emotiva aún: Fue aquí donde por última vez compartió tarima en Alemania con Willie Colón, el trombonista y visionario productor de origen puertorriqueño con el que grabó algunas de sus canciones más icónicas, como «Pablo Pueblo», «Plantación Adentro», «Plástico» o «Tiburón».
Colón falleció de forma inesperada en febrero pasado en Nueva York, a los 75 años. Juntos habían estado en 1982 en el festival Horizonte, un megaevento de salsa que reunió en Berlín Occidental a otras figuras del género como Celia Cruz, Tito Puente, Machito y su Orquesta, Mongo Santamaría y Alfredo de la Fe. Eso fue años antes de que Blades y Colón, cuyos trabajos conjuntos marcaron un antes y un después en el mundo de la salsa, se enemistaran por diferencias contractuales y económicas.
En una entrevista con la agencia alemana dpa con ocasión del concierto en Berlín, el autor de «Pedro Navaja» habló precisamente de su colaboración con Colón, el «Malo del Bronx», y de su enorme respeto por él pese a los desencuentros:
«Ninguno es perfecto, nadie es perfecto. Y hay que tratar de ser lo más objetivo posible. Es decir, Willie Colón hizo un trabajo, hay que respetarlo por eso, porque fue un buen trabajo y creó oportunidades para personas como yo también. Independientemente de las diferencias y de su carácter y del mío, el trabajo es lo que queda. Y en ese sentido y por su calidad como productor, eso hay que reconocérselo. Y nunca tuve problema con eso».
Pregunta: Anunciaste esta gira por Europa y luego América Latina y Estados Unidos como la de la despedida. ¿Ya no te veremos en un escenario?
Respuesta: Hay que tener cuidado. Porque a mí no me gusta la palabra retiro. Yo lo que no voy a hacer son giras. Así que ésta es. Tengo este año y tengo el próximo año. Porque el problema que tengo es el tiempo. Es decir, a mi edad (Blades cumplió 78 años el 16 de julio) ya tú tienes que considerar el asunto de la realidad del tiempo, la salud. Hasta ahora gracias a Dios todo está relativamente bien, pero las cosas pueden cambiar de un momento a otro.
Pregunta: ¿Con qué sensación emprendiste esta gira?
Respuesta: No lo estoy viendo como un final, simplemente que va a haber una redirección. Nunca voy a sentir tristeza, no voy a extrañar nada tampoco. Es decir, eso es algo que se queda conmigo, está conmigo, pero simplemente sabes, es el futbolista que participó en los mundiales y ahora los ve por televisión.
Pregunta: ¿Cuáles son tus planes?
Respuesta: Yo tengo muchos intereses que todavía no he desarrollado de la manera completa que quisiera, entre ellos pasar más tiempo con amigos y con la familia. Y las giras son una distracción constante. Ya uno ha hecho bastantes cosas en este género, no hay mucho más que yo pueda hacer que no haya hecho ya y es una repetición en cierta forma.
Disfruto muchísimo con la orquesta y disfruto muchísimo con el público, pero tengo otras cosas que me interesan y tengo que compartamentalizar mi tiempo. Así que eso es lo que estoy haciendo. Voy a seguir grabando, lo más probable, no necesariamente con la misma orquesta y no necesariamente los mismos géneros.
Pregunta: ¿Y la escritura?
Respuesta: Quiero seguir escribiendo y condensando cosas. Quiero unir todos los artículos periodísticos que he escrito, la poesía que nunca publiqué, hacer una compilación de todas las letras de las canciones, los soneos, explicar por qué se escribieron, el contexto, qué llevó a la creación de las canciones y ese tipo de cosas. Y dejarlo todo para que otra gente lo vea y pueda hacer que los ayude. Tengo además un libro que va a salir el otro año si Dios quiere.
Pregunta: ¿Tus memorias?
Respuesta: Sí, donde siento que dije mucho y no dije nada. Estamos hablando de 50 y pico años en distintas áreas. Explicar, por ejemplo, el asunto político, tienes que tratar de explicarlo en un libro, donde tienes que tener cuidado de no sonar frívolo, y entender también que mucha gente no le interesa eso, quieren saber más de la música o del cine, así que ha sido muy difícil el tratar de incluir todo. Aparte de que hay cosas que no puedo escribir tampoco porque son personales. Los cuentos que yo tengo con Gabo (Gabriel García Márquez), por ejemplo. Y muchas cosas que yo no puedo escribir ahí porque eso es una cuestión personal. Así que ha sido una ordalía.
Pregunta: ¿Y cuántas páginas tiene ese libro (cuyo título tentativo, inspirado en el refrán de «Pedro Navaja», es «La vida te da sorpresas»)?
Respuesta: Originalmente eran como 3.000 páginas. Ahora mismo yo creo que son como 300 y pico.
Pregunta: ¿Cómo ves la salsa hoy día?
Respuesta: Bien, yo siempre la he visto bien. Yo creo que hay personas que creen que el género está en decadencia porque no es popular como lo fue en un momento. Y yo creo que eso es absurdo. Creo que simplemente hay cosas que ocupan el lugar de otras por las razones que sea. Pero eso no quiere decir que se ha eliminado o que ha perdido vigencia o que ha dejado de ser importante el género. La salsa tiene algo que es sumamente importante: Más allá de su capacidad para brindar alegría y escape, la salsa siempre ha sido un vehículo de unión y esto no es en términos metafísicos o en términos espirituales solamente.
Desde los años 50, la salsa se manifestó, por ejemplo, como un antídoto al racismo en tiempos en que en Estados Unidos un hombre negro no podía tocar a una mujer blanca sin que eso causara un problema. La salsa, por ser una música de contacto, necesariamente requiere físicamente un acuerdo. Así que sirvió para desintoxicar, para desaprender el racismo.
Entonces, hoy sigue siendo lo mismo, es decir, porque dos extraños, dos personas que no se conocen llegan a un sitio y de repente tú tienes algo que hace que estas dos personas, que posiblemente no tengan ni las mismas opiniones, de pronto concuerden en una sola cosa y es decir: ‘No me pises’.
Y tienes una música que te permite tener familiaridad al punto del contacto físico con una persona que posiblemente no piense igual que tú en ciertas cosas políticas o lo que sea o que no hable ni siquiera el mismo idioma, pero eso no interesa. Eso no lo hace ninguna música, pero la salsa sí.
Esta música sigue siendo importante. Por eso a mí nunca me preocupó el argumento de que no se oye en la radio. No tiene la popularidad del reggaetón, digo, pero eso no es lo que mide la importancia de algo. Así que ahora mismo simplemente el péndulo va así.
Pregunta: ¿Qué tal baila Rubén Blades?
Respuesta: Cuando tengo unos tragos adentro soy muy bueno. Yo bailo en mi casa, yo tengo el sentido del ridículo de los músicos, que muy pocos músicos bailan en público.
Pregunta: Y hablando del reggaetón. ¿Qué te parece esa música y cómo fue tu experiencia de compartir escenario con Bad Bunny en su residencia en Puerto Rico?
Respuesta: A mí el reggaetón no es algo que me interesa. Es decir, musicalmente no me interesa porque el ritmo es muy monótono (golpea la mesa al ritmo). No es una música que me atrae. No la ataco, porque yo no creo en eso de censuras. Si no te gusta algo no lo oigas. Pero no voy a atacar a quien lo escribe ni a quien lo canta ¿Para qué? Por otro lado cada generación va a expresar su punto de vista, no tiene que ser compartido por la mía y yo no voy a caer en la vaina del viejito que sabe más que los demás y que dice «en mi tiempo todas las cosas eran…».
Ahora, habiendo dicho eso, cuando fui y él me invitó a su residencia en Puerto Rico, me sorprendió por lo bien preparado que estaba con la canción. Estaba muy bien preparado y es un colega. Y aunque tengamos edades distintas, siempre me ha demostrado mucho respeto. Incluso yo lo conocí a él mucho antes, alguna vez hablé por teléfono con él cuando estaba empezando apenas.
Pregunta: ¿Qué hace Rubén Blades para desconectar?
Respuesta: Me encanta leer, yo leo mucho, hago crucigramas, me gusta jugar dominó, camino mucho, voy al cine, me reúno con amigos, donde conversamos de todo. Y tengo mi colección de juguetes y también mis pasquines, mis comic books. Y ahora voy a empezar otra vez a pintar. Se me ocurrió pintar hace muchos años, 20, 30 años atrás. Pero ahora yo creo que voy a empezar ya a pintar con más frecuencia.