Por Julia Kilian (dPa)
Berlín, 7 jul. (dpa) – El documentalista y exdirector de la Berlinale Moritz de Hadeln falleció el sábado a los 85 años en la ciudad suiza de Nyon, según confirmó su biógrafo Christian Jungen, director del Festival de Cine de Zúrich.
De Hadeln dirigió el Festival Internacional de Cine de Berlín entre 1979 y 2001. A lo largo de su carrera, también estuvo al frente de los festivales de cine de Locarno y Venecia y previamente fue el creador del festival de documentales «Visions du Réel» en Nyon.
«Lamentamos la pérdida de una de las figuras más influyentes de la cultura cinematográfica internacional», comunicó el Festival de Cine de Berlín a través de Instagram. La Berlinale le rindió homenaje en esa misma red social como un apasionado defensor del cine.
En una época de profundos cambios políticos, De Hadeln fomentó el diálogo más allá de las fronteras, reforzó el perfil internacional del festival y desempeñó un papel clave en la creación del mercado profesional European Film Market, escribió la Berlinale.
De Hadeln, que era nieto del historiador del arte alemán Detlev Freiherr von Hadeln, nació en 1940 en Exeter (Inglaterra) y tenía pasaporte suizo. Dirigió el Festival de Locarno entre 1972 y 1979. De allí se trasladó a Berlín, una ciudad que por entonces aún estaba dividida. Bajo su dirección, la Berlinale se trasladó tras la reunificación alemana del Zoo a la Potsdamer Platz.
Invitó a las grandes figuras del mundo del cine, desde el director Billy Wilder hasta el actor Leonardo DiCaprio. El hecho de que de Hadeln apostara, por ejemplo, por el cine chino, le valió también un reconocimiento a posteriori. Cuando en 1988 el Oso de Oro recayó en la película de Zhang Yimou «Campo de trigo rojo», fue toda una sensación.
Desde el principio, convirtió la Berlinale en un punto de encuentro entre el Este y el Oeste. Sin embargo, le costó bastante trabajo con el cine alemán. En la década de 1980 se produjo una revuelta de cineastas alemanes contra su política de selección.
Los críticos reprochaban a De Hadeln que invitara a demasiadas películas estadounidenses al festival. Sin embargo, junto con las películas estadounidenses llegaban también estrellas internacionales, lo que hacía las delicias del público.
Su contrato como director de la Berlinale acabó rescindiéndose antes de tiempo, en el año 2000. Calificó su destitución como una «afrenta absoluta», tal y como declaró entonces a la agencia dpa.
Afirmó que él había contribuido a que la Berlinale alcanzara prestigio internacional, tanto con la ayuda de los grandes estudios estadounidenses como con el descubrimiento de otros países cinematográficos, como China. Y, por último, pero no por ello menos importante, la Berlinale se había adelantado a la apertura hacia Europa del Este.
Su sucesor, Dieter Kosslick, también permaneció en el cargo durante unas dos décadas. Actualmente dirige el la Berlinale la estadounidense Tricia Tuttle. A su salida, De Hadeln se hizo cargo del Festival de Venecia, pero solo se mantuvo en el puesto durante dos años.
La Berlinale recordó hoy en Instagram a su director de tantos años: «Gracias, Moritz de Hadeln».