Por Thomas Bremser (dpa)
Nueva York, 30 jun (dpa) – El éxito internacional no llegó de la noche a la mañana, aunque para el colectivo alemán de trap y pop KitschKrieg se haya sentido exactamente así: con «Gut genug» (Suficientemente bueno), el equipo de productores berlineses convirtió lo que era un demo discreto en un fenómeno global.
Un tema grabado junto al dúo musical Blumengarten y la rapera Shirin David que, de repente, está en todas partes: en los patios de los colegios, en los reels de Instagram, en los perfiles de las superestrellas estadounidenses y que incluso está sonando con fuerza en el Mundial de fútbol.
La entrevista de dpa con Christoph Erkes (Fizzle) y Christian Meyerholz (Fiji Kris), los integrantes de KitschKrieg, tiene lugar a finales de junio en un parque del barrio neoyorquino de Greenwich Village. Están allí unos días para seguir impulsando su éxito viral.
Ambos, que forman equipo desde hace más de una década, reflexionan sobre por qué medio mundo corea ahora mismo el estribillo cantado por Rayan Djima: «Du bist gut genuuuuuuuuug» (eres suficientemente bueno).
La historia comenzó de una forma poco espectacular. «La canción nació de un demo inédito que Blumengarten tenía guardado en un cajón», relata Erkes.
«Les pedimos que abrieran ese cajón lleno de borradores e ideas para nosotros, y ahí fue donde descubrimos ‘Gut genug'». Estaba pensada para ser el primer sencillo de su nuevo álbum, KITSCHKRIEG ZWEI.
Lo que al principio era solo un bosquejo tomó una dimensión completamente nueva en el estudio. «El gancho ya estaba estructurado en el demo, pero cambiamos los acordes, así que se siente diferente», explica Meyerholz.
«Es decir, la vibración era otra, pero las palabras clave que se escuchan ahora ya formaban parte del tema», asegura.
Una frase casual hecha realidad
La esencia se mantuvo, pero el sentimiento se hizo más grande, y esa emotividad sería la clave del éxito posterior. «Tenemos mensajes de texto antiguos con Rayan en los que le decíamos: ‘Esto va a ser un éxito mundial’. Lo típico que se dice por decir. Por supuesto, no teníamos ni idea de que terminaría ocurriendo de verdad», recuerda Meyerholz.
Desde su lanzamiento en mayo, los usuarios de las redes sociales empezaron a utilizar este gancho -interpretado con un falsete agudo muy característico- como fondo para sus vídeos.
Hasta la fecha han surgido multitud de parodias virales que imitan la fonética del texto original en alemán; por ejemplo, «Arbeitszeitbetruuuuuuuug» (fraude laboral) o, durante la reciente y prolongada ola de calor, «Es ist warm genuuuuuuuug» (hace suficiente calor).
Cómo se convirtió en viral en EEUU: «Es una locura»
Uno de estos memes cruzó el charco y llegó a la comunidad virtual de Estados Unidos. Una mañana, los productores berlineses se despertaron, encendieron sus teléfonos y descubrieron que una cantidad inusual de usuarios estadounidenses los habían etiquetado en Instagram y TikTok.
«Al parecer, descubrieron uno de los clips de ‘Gut genug’ en Instagram y a partir de ahí comenzó todo el viaje», relatan. Ese fue el disparo de salida para una ola global impulsada por las dinámicas de la cultura de Internet.
De la noche a la mañana, estrellas de la música estadounidense como Lizzo, Doja Cat y Wiz Khalifa empezaron a subir vídeos utilizando las palabras en alemán «Du bist gut genug».
«Es algo bastante loco, ¿sabes? Es muy divertido», admite Erkes con incredulidad. Y todavía sería mejor. Como el público angloparlante en Internet no entiende el texto en alemán, empezaron a interpretar el sonido de la letra como un juego de palabras sin sentido que suena a «Doobie Scoot Canoe».
Esta reinterpretación fonética se convirtió en otro meme viral en TikTok e Instagram, haciendo que la ola de popularidad rebotara de vuelta a Alemania.
El éxito no se debe únicamente a ese sonido pegadizo e identificable por el que KitschKrieg ya es conocido fuera de las fronteras alemanas.
El mensaje tocó una fibra sensible. Habla de las dudas sobre uno mismo, de la aceptación y de la sensación de ser valioso a pesar de todas las inseguridades. En una época marcada por las crisis globales, es evidente que el tema tuvo un gran impacto. «La gente tiene ganas de vivir algo bonito y de encontrar un poco de consuelo», concluye Meyerholz.