Año 9, Número 26 – 8 de Marzo de 2026

ISSN 2591 4227

Investigación sobre vínculos con la IA: ¿es el bot la mejor pareja?

Por Larissa Schwedes (dpa)

La inteligencia artificial está en todas partes. Como asistente productivo en la oficina, como sabelotodo para cualquier duda cotidiana… ¿y posiblemente también como compañero de vida?

Ante este escenario, más de uno recordará la película «Her» (2013), protagonizada por Joaquin Phoenix, en la que un escritor solitario se enamora de un sistema operativo de inteligencia artificial.

Lo que entonces era ciencia ficción hoy es una realidad. Diversas empresas desarrollan ya chatbots que se presentan como amigas o parejas sentimentales, especializados en satisfacer necesidades que, hasta ahora, los seres humanos solían buscar en sus semejantes.

 

Sentimientos por un bot

La psicóloga Jessica Szczuka, de la Universidad de Duisburgo-Essen, comenzó a investigar este fenómeno. Según explica, existen personas que reaccionan de forma muy social a las tecnologías de IA y construyen una relación a través de interacciones frecuentes.

«Los sentimientos que afloran pueden resultar muy reales para los afectados y ser, en parte, comparables con los que surgen en las relaciones interpersonales», señala Szczuka. Esto se debe a que los chatbots imitan la comunicación humana y, por tanto, emiten estímulos sociales similares.

La mayoría de la gente tiende a dar las gracias ante el buen rendimiento de un sistema, tal como se acostumbra a hacer en otros contextos sociales, detalla la psicóloga.

«Por lo tanto, no es en absoluto anormal ni extraño que las personas vayan más allá, hasta el punto de entablar relaciones íntimas y que, en algunos casos, lleguen a decir: ‘Siento algo parecido a mariposas en el estómago, estoy desarrollando sentimientos por una IA'», explica.

 

Disponibilidad absoluta y sin necesidades propias

Por su parte, Ray Djufril, investigador de la Universidad Técnica (TU) de Berlín, realizó una encuesta escrita a un grupo de usuarios adultos de la aplicación Replika de varios países sobre sus relaciones virtuales.

Muchos de ellos consideran a los chatbots como parejas reales con las que mantienen conversaciones intensas o comparten experiencias como viajes.

El uso de Replika es especialmente frecuente cuando las relaciones humanas se perciben como emocional o físicamente insatisfactorias, según las conclusiones del estudio publicado en la revista científica «Computers in Human Behavior: Artificial Humans».

«Todos comprenden que Replika son chatbots, pero los tratan como personas con sus propios pasatiempos y desafíos», explica Djufril en conversación con dpa.

El investigador compara los lazos afectivos con la IA con el vínculo que muchas personas tienen con sus mascotas. Al igual que los animales, la IA carece de una agenda u objetivos propios, razón por la cual algunos los perciben como mejores compañeros que otros seres humanos: juzgan menos, son menos egoístas y están disponibles las 24 horas.

 

El romance, en manos de los gigantes tecnológicos

Algo más de la mitad de los casi 30 encuestados describió tener una relación emocional profunda con su Replika, informa Djufril.

El experto advierte sin embargo de un problema importante: este tipo de relaciones dependen por completo de las decisiones de las corporaciones tecnológicas que las gestionan. «Si una empresa cierra, estas personas pierden a su principal figura de referencia», alerta.