Por Christoph Driessen (dpa)
Berlín/Múnich, 5 jun. (dpa) – La ganadora polaca del Premio Nobel de Literatura Olga Tokarczuk desató un intenso debate internacional tras reconocer lo mucho que utiliza la inteligencia artificial en su trabajo, a la que incluso llega a preguntarle cómo podría continuar una historia.
La polémica llegó al punto de que algunos se preguntaban si debería retirársele el Nobel, por lo que Tokarczuk se vio obligada a emitir un comunicado de inmediato en que aseguró que ninguno de sus textos había sido escrito con ayuda de la IA, sino que ella solo utiliza los chatbots como herramienta de investigación.
Los escritores utilizan la IA
Julian Schröter, profesor de Estudios Literarios Digitales en la Universidad de Múnich (LMU), se sorprende un poco por el revuelo que ha causado la confesión de Tokarczuk. En conversación con la agencia dpa, Schröter sostiene que hay suficientes escritores que en los últimos años han defendido abiertamente el uso de la IA.
Y no solo como herramienta de investigación, añade, sino también para diseñar la trama y dar forma a los personajes. «Por lo tanto, el escándalo no puede deberse a que el uso de la IA sea algo inaudito y nuevo, porque no lo es», dice.
Sin embargo, para muchos, la participación de la IA en el proceso de creación literaria parece poner en tela de juicio la idea del escritor como genio creativo.
El experto apunta no obstante que los grandes de la literatura del pasado tampoco se limitaban a confiar únicamente en su inspiración y menciona que William Shakespeare tomó prestada la trama básica de casi todas sus obras de modelos literarios y que Goethe intercambiaba opiniones sobre sus temas sin cesar con otros intelectuales.
Y cuando los poetas se devanaban los sesos preguntándose aquello de qué palabra podía rimar con amor, cuenta, entonces en los siglos XVIII y XIX recurrían a los diccionarios de rimas.
¿Es entonces la IA una herramienta más? Schröter cree que no, porque la IA puede desarrollar por ejemplo ideas y producir textos, de modo que, en un proceso de intercambio constante, al final pueda surgir una trama inextricable de trabajo humano y de la máquina.
«Lo amenazante parece residir en que ya no se puede distinguir claramente entre la parte humana y creativa y la parte técnica y de apoyo del proceso de producción literaria», dice.
¿Qué es lo que la IA no sabe hacer (aún)?
Un estudio publicado en 2024 en la revista especializada «Nature» reveló que la mayoría de los lectores considera que la poesía generada por IA es incluso más bella que la creada por humanos. Schröter sospecha que la razón es que los poemas de IA son más pegadizos y fáciles de entender que la poesía contemporánea, a menudo muy experimental.
Pero la situación es diferente en el caso de la prosa. Aquí se ha demostrado que la IA todavía tiene grandes problemas para inventar la trama. «Tampoco se le da bien crear suspense y mantenerlo», explica Schröter.
«Porque para ello hay que saber qué esperan los lectores, y luego ser capaz de jugar con ello durante un largo periodo de tiempo. Y quizá también haya alguna que otra maniobra de engaño, personajes que juegan un doble juego», comenta.
«Desde el punto de vista de la psicología, se podría decir que la IA aún no dispone de una ‘teoría de la mente’ suficientemente compleja, es decir, no tiene la capacidad de anticipar los pensamientos y las intenciones de la otra persona», dice el experto.
Pese a ello, Schröter supone que la IA acabará aprendiéndolo. «Por lo tanto, la pregunta ya no es tanto ‘¿qué es lo que puede hacer la IA?’ sino: ‘¿cómo queremos comportarnos como escritores y lectores? ¿Queremos utilizar la IA y queremos leer contenidos generados por la IA?'».
Su postura al respecto es que el uso no plantea problemas si todas las partes implicadas —autores, productores, destinatarios— se ponen de acuerdo. «La IA se utiliza para muchas cosas cuestionables. Por ejemplo, sistemas de vigilancia y drones de combate. La literatura, también la de entretenimiento, es algo bonito. ¿Por qué no utilizarla aquí?», se pregunta.
El revuelo causado por las declaraciones de Olga Tokarczuk es, en última instancia, un ejemplo de un debate que se está produciendo actualmente en muchos ámbitos de la sociedad.
«La literatura no es una excepción», opina Schröter. Y añade: «Creo que, en el futuro, la mayoría de los libros serán fruto de una mezcla de inteligencia humana y artificial. Además, habrá un pequeño mercado purista sin IA. Por así decirlo, con la etiqueta ‘garantizado sin IA’. Una cuestión aparte será según qué reglas se otorgará esta etiqueta».