Por Andreas Heimann (dpa)
Berlín, 20 jun. (dpa) – El imponente y gigantesco edificio situado junto a la Torre de la Radio de Berlín es un auténtico punto de referencia y no deja de despertar la imaginación: al antiguo Centro Internacional de Congresos (ICC) se lo conoce como el «crucero blindado» o la «nave espacial».
El ICC, situado en el recinto ferial del distrito de Charlottenburg-Wilmersdorf, está considerado como la mayor joya dormida de la capital germana.
Desde hace años se debate cómo podría utilizarse en el futuro este centro de congresos, que en su día fue el más grande de Europa y que ahora se encuentra vacío. Los planes al respecto se presentarán este miércoles 24 de junio.
Una cosa está clara: «El ICC se convertirá en un espacio único a nivel internacional dedicado al arte, la cultura y la economía creativa», aclaró ya el ministerio de la ciudad-estado.
En cuanto a su uso, el ICC se encontraba últimamente en un estado similar al del coma. El edificio se inauguró en 1979 y marcó durante décadas el panorama ferial y de congresos de Berlín. En numerosas ocasiones recibió el premio World Travel Award como centro de congresos líder a nivel mundial.
El gigante de acero se cerró en 2014
Sin embargo, en 2014 este gigante de acero de 313 metros de largo, 89 metros de ancho y casi 40 metros de altura se cerró, con su superficie bruta de planta de 213.021 metros cuadrados. El cierre se debió a que se habían detectado sustancias nocivas en el imponente edificio.
En 35 años, el ICC recibió a millones de visitantes de todo el mundo. La variedad de eventos abarcaba desde conciertos de música popular hasta un congreso sobre el cáncer. El último acto público antes del cierre oficial fue una junta general de accionistas de la automotriz Daimler.
Las 80 salas y espacios, con un total de 14.500 asientos, apenas se utilizaron a partir de entonces. La operadora de ferias Messe Berlin construyó un recinto de congresos más compacto con menores costes de explotación.
A finales de 2018, el Senado (Gobierno) de Berlín anunció que el ICC debía recuperar su actividad y se barajaron muchas posibilidades. La empresa berlinesa de gestión inmobiliaria definuió claramente las siguientes restricciones: «Quedan excluidos usos como un burdel, un casino o fines similares».
¿Se convertirá el ICC en un Centro Pompidou de Berlín?
Al año siguiente se presentaron algo más de una docena de propuestas, que iban desde un hotel de congresos hasta un invernadero. Desde ese mismo año, el gigante de acero está protegido como monumento histórico.
Sobre todo el entonces titular de Economía, Stephan Schwarz, realizó algunos esfuerzos para volver a situar el tema del ICC en la agenda política. «No tengo ninguna duda de que el ICC puede convertirse en un auténtico imán, tal y como lo ha demostrado con gran éxito el Centre Pompidou de París desde los años 70», afirmó en agosto de 2022.
El centro artístico y cultural de la capital francesa, inaugurado en 1977, alberga, entre otras cosas, un museo de arte moderno y una biblioteca. Schwarz era plenamente consciente de que convertir el ICC en un Centro Pompidou supondría un largo camino.
Entre otros factores, existe una inmensa necesidad de rehabilitación. El senador se refirió a una estimación de costes del año 2012: 330 millones de euros (378 millones de dólares).
«Por supuesto, esa cifra ya ha quedado obsoleta hace tiempo». Schwarz se lo tomó con deportividad: «Quiero hacer todo lo posible para que avancemos y devolvamos este magnífico edificio a los berlineses».
En 2021 y 2022, el edificio abrió sus puertas por primera vez para eventos culturales. Al año siguiente, estuvo abierto al público en general de forma gratuita durante 48 horas. En septiembre de 2025, abrió sus puertas una hora más de lo habitual para el proyecto «49 h ICC».
Además de visitas guiadas arquitectónicas y charlas con testigos de la época, también hubo actividades como yoga, ciclismo y carrera, o talleres de espadas láser. Miles de visitantes aprovecharon la oportunidad para ver el interior de la «nave espacial».
A finales de otoño de 2024 se puso en marcha el concurso internacional para el futuro uso del gigantesco edificio. El estado federado de Berlín anunció su intención de ceder el ICC a un operador mediante un derecho de superficie de 99 años.