Año 9, Número 26 – 8 de Marzo de 2026

ISSN 2591 4227

Autoras alemanas reivindican los baños de damas como espacio social

Por Lisa Forster (dpa)

Hay lugares de los que, por lo general, se habla poco, pero que están llenos de historias. Los baños de mujeres son uno de ellos.

Varias autoras han recogido ahora sus reflexiones sobre este espacio, pocos meses después de que el crítico literario alemán Denis Scheck lo mencionara de forma despectiva en un programa de televisión como «la zona de cháchara de los baños de mujeres».

El volumen colectivo surgido a raíz de aquella polémica supone una reivindicación de los aseos femeninos. En «Die Damentoilette. 22 Liebeserklärungen» (Los baños de damas. 22 declaraciones de amor), escritoras como Gabriele von Arnim, Dana Vowinckel, Katja Eichinger o Nora Gantenbrink exploran el potencial de este espacio íntimo. La recopilación está editada por Friederike Schilbach.

La editorial park x ullstein no hace referencia explícita a Scheck. «Tuvimos la impresión de que el lugar nunca había estado tan presente en el discurso literario como ahora, y tomamos esto como punto de partida para preguntar a 20 autoras y autores si querían contarnos sus historias sobre ese mismo espacio», explica.

Según señaló una portavoz de la editorial, las respuestas fueron abrumadoramente positivas y llegaron con gran rapidez, por lo cual pudieron incorporar «Die Damentoilette» al programa con muy poca antelación.

El resultado muestra los baños de mujeres como mucho más que un espacio funcional. Es un lugar de refugio y encuentro social, de vergüenza, liberación y solidaridad, pero también, en ocasiones, de exclusión, por ejemplo para las personas que no se identifican con su sexo de nacimiento.

«En la vida cotidiana probablemente no haya un lugar mejor para un colapso nervioso que los baños de mujeres», escribe la autora Katja Eichinger. «Aquí la probabilidad de recibir ayuda y empatía es la mayor», opina.

La autora Nicole Seifert añade que, en las series, los tocadores suele ser el escenario donde las amistades se ponen a prueba y se revelan verdades largamente ocultas, como ocurre, por ejemplo, en las producciones estadounidenses «Sex and the City» o «Girls».

Otra perspectiva la aporta la autora berlinesa Ubin Eoh, quien ha escrito un elogio de los baños de mujeres en Corea del Sur. «En mi cabina tengo la legitimación de no tener que contenerme ni un instante. En Corea, el baño no es un lugar de vergüenza, sino un lugar de dignidad».

Pausa del teatro social

Por su parte, la escritora Gabriele von Arnim critica el propio término «dama» y relata anécdotas de una época en la que los aseos eran para ella un espacio en el que «a menudo, varias veces por noche, sacaba de mi gran bolso un pequeño secador de cabello para secar las intensas manchas de sudor en el vestido».

La periodista Claire Beermann, por su parte, describe el baño de mujeres como un refugio en el que se pueden dejar atrás por un momento las expectativas sociales. «Como mujer, una está condicionada a ofrecer una imagen permanentemente encantadora, educada, delicada, peinada, de piel suave y olor agradable, pero sin ser nunca demasiado ruidosa, demasiado grande o demasiado invasiva. Cuando necesito una pausa de ese teatro, me dirijo al baño de mujeres para recuperarme».

Al final, lo que ocurre en los baños de damas, como sugiere este logrado volumen, es, sobre todo, una especie de vida intensificada, sobre la que sin duda merecería la pena seguir contando muchas más historias.