
Berlín, 8 mar. (dpa) – Un reciente estudio dirigido por Fenghzi He, del Instituto Leibniz de Ecología de Agua Dulce y Pesca Continental (IGB) de Berlín, constató el creciente impacto de grandes animales acuáticos invasores en ecosistemas de agua dulce de todo el mundo.
El equipo, dirigido por He, identificó un total de 93 especies de megafauna de agua dulce, de 30 kilogramos o más, en todo el mundo que han sido introducidas fuera de su área de distribución natural. Esto representa casi la mitad (43 %) de las 216 especies existentes.
Estas introducciones afectan a 142 países y regiones en todos los continentes, excepto la Antártida, según informó el equipo en la revista «One Earth».
Estados Unidos tiene el mayor número de especies introducidas de megafauna de agua dulce, con 52, seguido de China (28), Canadá (23), Rusia (19) y Bélgica (18). Alemania ocupa el siguiente lugar con 17 especies invasoras.
A diferencia de los animales más pequeños, que a menudo se introducen en nuevas aguas sin ser detectados, por ejemplo, porque se adhieren a los cascos de los barcos o son transportados por aves, las especies grandes se introducen deliberadamente en territorios ajenos a su hábitat original, a menudo por supuestas ventajas económicas.
Según el estudio, de los 59 grandes animales de agua dulce no autóctonos para los que se han documentado beneficios, 26 también tienen impactos negativos (casi la mitad). Esto afecta especialmente a especies de peces grandes.
Los investigadores citaron el ejemplo de la perca del Nilo (Lates niloticus) en el lago Victoria de África, introducida en la década de 1960 para apoyar la industria pesquera local. Su rápida propagación, dado que son depredadores voraces y pueden pesar hasta 200 kilogramos, diezmó las poblaciones de peces autóctonos.
Muchos pescadores perdieron sus medios de vida y, según los investigadores, la desnutrición crónica entre niños y madres aumentó en las comunidades circundantes.
Otro caso relevante es el del caimán de anteojos (Caiman crocodilus), originario de Sudamérica y Centroamérica, que está presente en Estados Unidos como mascota, mientras que en China se utiliza principalmente para la producción de cuero.
Un caso muy especial: hipopótamos en Colombia
Un caso destacable son los cuatro hipopótamos (Hippopotamus amphibius) que el narcotraficante Pablo Escobar llevó a la región colombiana de Medellín, en 1981 para su zoológico privado.
Tras la muerte de Escobar en 1993, estos animales, originarios de África, se reprodujeron libremente y ahora viven alrededor de 100 de ellos a lo largo del curso del río Magdalena.
El equipo investigador señala que, si bien estos hipopótamos son una atracción turística local, también representan un peligro para las personas que viven o trabajan en la región por su agresividad.