
Manuel Fernando Guzmán Jiménez
“El poeta del camino” – Guadalajara, Jalisco, México
El romero
Sí, vayan todos
y recorran el camino
el camino de la vida
vayan, busquen su destino
Que vaya el cura
el príncipe y el mendigo
el médico, el enfermo
que se muere en el camino
Vayan todos todos
vayan mirando la luna
cuidado al pasar el río
vayan, no desistan nunca
Ese camino se ha andado
por todos los seres humanos
se ha llorado se ha sangrado
un camino complicado
Esbirros y capataces,
que nadie dé paso atrás
siempre mirando de frente
no hay tiempo de descansar
Adelante, sigue firme
no puedes volver atrás
el atrás desaparece
adelante, nada más
Aquí voy también
caminando, voy sin prisa
a mi lado corre un monje
en medio viene una niña
en su cara una sonrisa
la inocencia de la edad
De colores es la gente
que camina lentamente
negros, morenos y claros
agobiados por los años
Caminar y caminar
tarde a tarde
es la vida del romero
en su paso por la vida
Por la vida que no para
que vayan todos, les digo
nadie regrese conmigo
ni el príncipe ni el mendigo
En este peregrinar
un poeta va con ellos
al lado un hombre descalzo
con una soga en el cuello
y una cruz arrastrando
Una mujer angustiada
con un niño entre sus brazos
el capataz y el cacique
qué cuentas van a entregar
Al final la madre tierra
nos recibe entre sus brazos
terminaron las fatigas
el romero cae en pedazos.