
Graciela Mucari – Escritora de Pergamino, Buenos Aires, Argentina
De su libro: Siempre te nombro
Y allí quedó el inmenso ramo de rosas, inmenso como el amor que lo llevó hasta allí.
No fueron mis manos, las que lo depositaron a su memoria.
No fue el llanto de esta mujer ya grande, en compañía de esa t{ia amada, que rezaron las plegarias cristianas al unísono.
Fueron las manos de ese pequeño de catorce año, que por fin a través de su prolongación, pudo llegar allí.
Pudo dejarle flores a su amada madre.
Fueron las manos de Salim rindiendo homenaje a Handume…
Por fin, flores para ella, a su memoria, a su sufrimiento, a su vida …