
José Gutierrez-Llama – Ciudad de México
EINSTEIN
Y yo retorno hacia mí
y anidado me escondo dentro de mí mismo
Giuseppe Ungaretti
No hay nada,
como un buen acto de contrición
I
soy partícula
polvo sideral
átomos que coinciden
en un cuerpo hecho de estrellas
que se desmiembra
al son que se hincha el universo
y que camina al futuro
constante acorde a su masa
con la tenacidad del adicto
del cronómetro que escupe segundos
lenguas de camaleón que se desdoblan
látigos que se enredan en mi cintura
y me arrastran
moronas que señalan
el camino de regreso
a casa al polvo
al vientre de la tierra
al epílogo de la osamenta
II
pero también
soy onda que vibra
en multitud de frecuencias
que resuenan las noches de vigilia
los días soleados
luz que se crea se destruye
y transforma
conforme cambia la intención de mis ojos
los deseos mis pensamientos
el tiempo en que mudo de piel
por una nueva expectante
sin caricias envejecidas apolilladas agrias
soy luz oscura
hoyo negro
mi propio ángel de la muerte
al acecho del instante
preciso benevolente
III
confío en que Dios
–eso que pensaste o
lo que no entiendo
que entiendo–
esté detrás de cada puerta
que la ciencia logre abrir1
… al final del trayecto
… y si no
si soy algo que no imaginaste
ni yo
ni el sueño más descabellado
¡qué así sea!